lunes, 28 de diciembre de 2015

Vuelve por Navidad


Vuelve Nenuco. ¿Dónde habrá estado durante todo este tiempo? ¿Quién lo adoptaría, para que haya regresado así: Terminator, Ironman, Paquita Black & Decker? En los anuncios prenavideños del fabricante se advierte que: 1) Nenuco ha crecido: ya no quiere jugar. 2) Brilla más que los luceros en época de celo, es más bonito que un faisán. 3) Si le aprietas un botón, saluda; si se lo vuelves a apretar, te arranca la cabeza.

* La escultura es del insigne Álvaro Antón y forma parte de una colección de esculturas suyas y de textos míos inspirados en ellas, y que sigue creciendo

martes, 22 de diciembre de 2015

Mi arruga preferida


Mi arruga preferida
no la quiero vender,
no la enseño.
Si me preguntan por ella
contesto que la tengo pedida,
que llegará la próxima semana,
que la estoy esperando.
Guardo mi arruga preferida
dentro de la boca
y todo eso que contesto
cuando me preguntan por ella,
suena verdadero.

jueves, 10 de diciembre de 2015

XXIII



Pretender comprenderme es tan absurdo como
tratar de ocultar una historia de amor con el pescadero, aunque
preferiría una historia de amor con un árbol, que huele a música.


La pintura es de Mikey Welsh y no tiene que ver con el texto, pero me apetecía poner algo de Welsh por necesidad de color, más que nada. Extraída de http://www.outsiderart.info/welsh.htm 


viernes, 4 de diciembre de 2015

Ciudad girándose



"Ciudad girándose" es el título de mi última criatura, que ha visto la luz con la editorial Baile del Sol. Aquí dejo la portada y, más abajo, uno de los textos que lo integran, precisamente con el que soñé una vez y que originó el resto de las historias.

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=726


 Un edificio extraño que en estos momentos pasaba por aquí
 


El edificio extraño que en estos momentos pasaba por aquí, aquí se ha quedado, pero dentro de una semana podría salir botando hacia la costa, o hacia otros lugares de interior, o junto a una catedral aprovechando un hueco, o a los pies de un río. El edificio no tiene un domicilio fijo, pero sí una compañera fija: la brisa. No es demasiado alto ni demasiado grande. En todas las plantas hay balcones y desde cualquier punto puede atisbarse la azotea de los valientes. No se nota a simple vista que sus ladrillos son de goma. Hay veces que quisiera tocarse los cimientos que no tiene y se dobla, y se retuerce, pero no lo consigue. Los que presencian tamaña contorsión desde la azotea son unos valientes. Para evitar rupturas con tanto movimiento, todos los enseres de cada vivienda de este edificio son de plástico. Incluso la comida. Incluso los abrazos.