sábado, 6 de febrero de 2016

Urbanismo



Él no puede tirar nada a la acera,
ni una colilla, ni un envoltorio.
No puede escupir en la calle,
estornudar, toser.
Le cuesta hablar por el temor
de que alguna palabra se le caiga,
rompa los adoquines, cave un túnel
y reaparezca justo en el lugar del mundo
donde no tenga ningún sentido.
Todas las noches llega a su casa desconsolado
porque no es capaz de recoger su sombra del suelo.
Pero entonces recuerda que acostándose
la recoge.

miércoles, 27 de enero de 2016

Madre es elegía


Madre nace en muerte. Madre grita a la guerra. Madre limpia las medallas de Abuelo. Madre barre la cabeza ida de Abuela. Madre la pone en su sitio y la cose con rejas para que no se le vaya más. Madre canta. Madre sonríe a Padre. Padre abandona el escenario y se vuelve ejecutivo. Madre y Padre se quisieron en esa cama. De alguna vez que se quisieron Madre y Padre en esa cama nacimos Muelles. Madre no entendía por qué botábamos de sus brazos al techo, al techo, al techo... y de tanto despegarnos de él, sus brazos se convirtieron en mapas de escayola. Madre da vida en muerte. Madre grita en las escaleras. Madre cocina con las manos sucias. Madre es silenciosa como Sombra. Madre finge. Madre miente. Madre odia. Madre esposa Muelles. Madre dice que somos manchas. Madre usa lejía. Madre es elegía. Muelles, botando y botando, atravesamos el techo. Padre viene detrás. Muelles en el cielo. Bahía en movimiento.Madre sola. Madre Orgullo. Madre llora. Madre lame el teléfono. Madre cambia cerraduras. Madre desnuda santos. Madre observada por Sombra. Madre teme a Sombra. Sombra canta nanas al olor de la sangre. Madre sabe. Madre espera. Madre vomita ginebra y fuego. Madre está cada vez más y más gorda. Madre no bota. Madre acaba. Sombra empieza.


(sacado del cajón de los recuerdos)
 

domingo, 17 de enero de 2016

CV



Cerrar una ventana es postergar un incendio dormido
que no se despertará abriéndola de nuevo y con ímpetu
ni alquilando la ventana de al lado a una radial alcalina.
No se ven las llamas pero se percibe el calor
más allá de la madera y del cristal, 
y se acercan no los pájaros: los insectos
de los que nadie recordará sus facciones de alfiler derritiéndose, 
propagando un aroma elástico a grill polvoriento.
La cortina blanca se vuelve del color del edificio de enfrente,
que es donde se rumorea que el sol esconde 
sus manos de margarita monstruosa.
En estas circunstancias hay que quitarse toda la ropa
y agujerearse la piel para introducir primero los hielos
y después los icebergs.
Es ahí cuando el incendio se despierta de mal humor
con tanta sed que se dispone a quemar el agua,
siendo las cenizas los únicos entes animales que flotan
porque su corazón es de fuego.
No se trata de ignorarlo,
para que de verdad termine
hay que zambullirse en él.

jueves, 14 de enero de 2016

No tan pequeña prole

Si alguien tiene problemas al intentar hacerse con algún libro mío a través de la editorial o distribuidora correspondiente, por favor, que me lo comunique por si puedo hacer algo al respecto.  Habrá quien me entienda y habrá quien no, pero el caso es que me gusta enterarme de estas cosas aunque me cabree un poco (luego se me pasa y busco soluciones). El correo que tengo más al día no es el que os sale en el blog sino éste: gelen13@hotmail.com. Gracias.

sábado, 9 de enero de 2016

Tercera escena



Un hombre y una mujer andan juntos
aunque en dos planos diferentes:
ella pasea en octubre entre los árboles,
él pasea en enero con el mar de fondo.
Se me olvidó porque me lo recordaste,
dice el hombre. La mujer le retira
una ola del pelo.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Vuelve por Navidad


Vuelve Nenuco. ¿Dónde habrá estado durante todo este tiempo? ¿Quién lo adoptaría, para que haya regresado así: Terminator, Ironman, Paquita Black & Decker? En los anuncios prenavideños del fabricante se advierte que: 1) Nenuco ha crecido: ya no quiere jugar. 2) Brilla más que los luceros en época de celo, es más bonito que un faisán. 3) Si le aprietas un botón, saluda; si se lo vuelves a apretar, te arranca la cabeza.

* La escultura es del insigne Álvaro Antón y forma parte de una colección de esculturas suyas y de textos míos inspirados en ellas, y que sigue creciendo