martes, 15 de agosto de 2017

El desierto





Festivo en verano, ciudad de interior, las cuatro de la tarde: excepto la quietud, no hay nada. Si hubiera edificios, sus ventanas serían los sellos de las cartas que no se envían. Si hubiera agua, no habría más que una gota. El azul del cielo es lo único que se mueve, tan despacio que parece que está lejos. 

El cuadro es de Gustave Guillaumet. "El desierto", para más señas.

domingo, 6 de agosto de 2017

Rituales de sepulturero




Toda una montaña se desmorona de noche

cuando el sepulturero dice adiós

tras cerrar la verja

pero mejor eso a que diga

hasta luego.

El sepulturero coge la almohada

como si pesara cien kilos,

echa hacia atrás las sábanas

como si tuvieran ojos

y les metiera los dedos,

se acuesta en su cama

como si se lanzara al mar

cuando nadie mira.

Aún queda esperanza

–piensa

en cuanto se despierta–,

todavía me quedan

mariposas sin usar.