lunes, 30 de mayo de 2011

Su autenticidad

Quiso ser poeta y desistió, porque no sabía dónde podía estudiar la carrera. Quiso irse a vivir a una isla, pero como le asustaba pensar en los animales peligrosos que podían poblarla, encargó un mural que representara una playa con palmeras. Lo colocó en una pared del salón. Se sentó sobre un cojín, enfrente del mural, y esperó, bolígrafo y papel en mano, a que la inspiración le arrancara algún verso. Lo encontraron muerto a la mañana siguiente con el bolígrafo clavado en el corazón. En la habitación sólo había un cojín y un decorado tropical, cuyo autor confirmó su autenticidad; sin embargo, aseguró no haber dibujado aquella botella con mensaje que, con un trazo más débil, asomaba próxima a la orilla. A nadie se le ocurrió que el mensaje pudiera tratarse de un poema: un poema escapado de un corazón con bolígrafo, y arrojado a un mar de cartón. Detuvieron al mural por falsificación de pruebas y éste no ofreció resistencia, pero cuando le interrogaron se negó a cantar, porque era mudo. Hasta el día de hoy sigue detenido. Detenido. Quieto. Suspendido en el tiempo. Como una última palabra que se niega a ahogarse tan cerca de la orilla, del balbuceo.


miércoles, 18 de mayo de 2011

Dícese del fuego

Porque salieron ardiendo trapos y ladridos,
porque el descampado era una voracidad hilarante,
porque la luna parecía el fruto de cualquier árbol,
porque los contenedores cacareaban más,
porque los sofás se inflamaban hacia dentro,
nos encontraron, y aunque no comprendíamos
el perverso placer de buscarnos, nos ofrecimos
a esclarecer la devastación por una sola vez.
.
(Habíamos dejado un rastro demasiado fácil,
dijiste, bordeando los escombros
de Venus Occidental).

De Diario de un ascensor en un bloque de dos plantas con azotea

domingo, 8 de mayo de 2011

IV

A los que hemos nacido con un soplo en el corazón,
nos recorre siempre el pecho un escalofrío con cremallera.
Cuando deja de llover, retorciéndose la brisa más gris,
intentamos abrazar a los que han nacido
con el corazón más grande que su cavidad suave
y, no sabiendo expresar con la voz que les queremos cerca,
hablamos con el cuerpo y la palabra dicha es de invierno.
Va a ser azulado el cielo, plateada el agua
y la tierra sus cálidas caricias.
Deberemos seguir arrastrándonos
hasta que nos encontremos las piernas.

lunes, 25 de abril de 2011

(Verdugo)



A este amanecer desaliñado,
de pocas palabras y ninguna ventana,
anunciado por algún canario de uñas corvas,
con tu rostro oculto bajo la esquiva penumbra
desde donde yo me tapo los ojos pero no del todo,
júzgalo sin piedad con el hacha o la flecha,
decapítalo, empálalo, degüéllalo, lapídalo o
tritúralo, desmiémbralo, despelléjalo, porque
debe continuar esta noche que nos ha nacido,
que nos ha nacido.

domingo, 10 de abril de 2011

Julia se presenta inestable como la mañana

Mi nombre es, desafortunadamente, Julia,
que en el idioma de algunos significa silencio
y basta, Julia, silencio, basta, silencio, Julia.
Por culpa de mi nombre siempre estoy llorando
y también lloro porque no consigo cerrar del todo
mi cajón de los secretos, y quizás tengan razón
y debería intentar cerrarlo, mejor, desde fuera.
Me da mucha pena cuando alguien me llama
porque no me gusta mi nombre, y no respondo,
y me finjo sorda, ciega, y me quiero arrojar al mar.
Mi rostro es ese vacío que hay tirado por el suelo,
lo que está en medio, lo que estamos pisando.
Si deseo expresar aflicción, me rompo una pierna.
Si no deseo expresar nada, repito llorando mi nombre
mil veces y las que hagan falta de aquí al presente:
basta ya, Julia, silencio, basta ya, ¡silencio, Julia!





Julia en Auralaria aquí:

miércoles, 30 de marzo de 2011

Historia de un llavero

El día que me fui de la casa marrón, para celebrarlo, me preparé un buen plato de espaguetis, porque no sabía cuándo volvería a comer caliente y la noche anterior había soñado que mordía lianas con queso. Yo iba buscando el descampado, acostarme sobre una colilla, taparme con una piedra y pasar el tiempo así, pasando el tiempo. Pero por el camino vi una casa roja, llamé, me abrieron, entré, me invitaron a comer espaguetis y sacaron del congelador una cama que caducaba a la mañana siguiente. También estuve en la casa verde, en la amarilla, en la rosa, en la azul… y en todas me cedían una cama de una noche y unas palabras de un día, y ante lo inesperado de mi visita improvisaban cocinando… sí, espaguetis. Yo agradecía su hospitalidad regalándoles historias de llaveros con las que decían sentirse identificados. Cuando al fin llegué al descampado, olisqueé el aire en busca de la zona en la que se concentraran más raíces de tamarindos subterráneos y allí me senté. Agarré un puñado de aquellas raíces, las herví en un litro de sudor que había guardado para la ocasión, les espolvoreé encima un poco de dedo rallado y dejé que se enfriaran porque no iba a comérmelas. Y mientras observaba cómo se rompían las cosas que estaban lejos, no, no pensaba en el retorno: pensaba en una casa blanca y en un gran plato de macarrones.


sábado, 26 de marzo de 2011

miércoles, 9 de marzo de 2011

Centinelas

Mientras sea de día
las batallas se librarán con tostadas,
la verdadera hipnosis tendrá lugar en la pinacoteca,
las langostas no roncarán en los túneles del tiempo,
los prolegómenos influirán en el nivel de las lagunas.
Aprenderemos qué significa todo esto y todo aquello
pero sólo durante el día, porque de noche
desgajaremos, por ejemplo, tu vena aorta.
Lo que sea, con tal de desgajar.

domingo, 27 de febrero de 2011

La tonta de la lista: Febrero


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jueves, 17 de febrero de 2011

Mimo al enemigo


Cuida a tu peor enemigo. Escoge las palabras cuando le hables, no le insultes (suele ser muy sensible). Llámale de vez en cuando por teléfono: pregúntale si está bien, si necesita algo. Invítale a comer. Invítale a una copa. Invítale al cine. Abrázale. Bésale. Si se pone pesado o cruel, si te amenaza, si canta y mal, si saca a bailar a tu pareja mientras le mordisquea el cuello, si te quita la cama y te manda al sofá, si te roba el coche, el mando a distancia de la tele, el trabajo, los sueños, si hace fracasar todos tus planes, si te deja en ridículo, si te eructa al oído, si te rompe la cara, no le des demasiada importancia, no se lo tengas en cuenta, no le escuches si no quieres pero no le hagas daño, no traiciones vuestra enemistad. Él es así. Le conoces bien. Sabes de su estilo y de su carencia del mismo, a veces. Habéis crecido juntos. Forma parte de tu vida. Míralo. Mírate. Lo asumes pero no lo entiendes. Tu peor enemigo eres tú. ¿Sabes / en qué momento / comenzaste a / odiarte?