Eso de los
test de personalidad
a rellenar
en habitaciones blancas
junto a
personas de color carne meditabunda
para
definir psicologías de cara a puestos de trabajo
que
reclaman actitudes mecánicas,
eso a mí
me inquieta.
Mi
personalidad es, al apagar las luces
y, pasados
los primeros segundos oscuros,
una
definición de lo cercano,
borrosa
pero creíble.
Yo aún me
pregunto
no por qué
duermen tanto los bebés
sino con
qué sueñan.
Ovillada,
escondo el hilo
por el que
se llega a mi perfil
de
espaldas.
De I.M.I.