Siempre tarde, siempre tarde (esto lo he soñado). Hoy, aquí, hola:
jueves, 26 de octubre de 2017
miércoles, 25 de octubre de 2017
Exteriores
Fue difícil conseguir que se quedara quieta un momento, tal era su estado de nerviosismo al decirle que vendrías a verla. Bien, te la presento: así es ella a las cuatro de la tarde en octubre. El sol todavía da en el lateral izquierdo, pero la cal no brilla como brillará en breve. El árbol de al lado suele seguirla y si se mueve ella, se mueve él, y sólo cuando ella se detuvo se detuvo él, pues es su devoción expandir sus ramas sobre su lateral derecho y darle toda la sombra que pueda. El pájaro que hay en una de sus ramas iba a cantar, ah, no, perdona… estaba cantando. El tejado no es cuadrado habitualmente, en ese preciso instante lo era. La nube que tiene encima cambia según el aire que haga y el sentido del humor del día, pero siempre es la misma, la que venía en la caja del tejado cuando lo compramos. Es una nube preciosa, ¿verdad? Ahí parecía un pez pero también sabe adoptar la forma del estramonio y la de una liebre escuchando pasos. La ventana que tiene la persiana bajada es la de la habitación en la que dormirás (la habitación es tímida y a la persiana le gustan las sorpresas). La hierba se puso de puntillas para saludarte. Armaron mucho revuelo cuando me vieron sacar la cámara y les pedí que dijeran patata. En vez de eso corearon tu nombre. Yo también lo hice. Estamos deseando que vengas.
miércoles, 18 de octubre de 2017
Las poetas no son gente de fiar
Este próximo viernes, día 20, estaremos en la preciosísima Librería (y cafetería) Psicompo de Cáceres Susana Szwarc, Carmen Hernández Zurbano y yo. Momento irrepetible, lo más seguro. Yo no me lo pierdo :)
viernes, 13 de octubre de 2017
Anchoa
Su hijo pequeño estaba tumbado en las vías,
a eso jugaba.
Fue a por él y,
en cuanto llegó el tren que yo iba a perder,
se lo llevó a una mercería a comprarle lazos.
Ella se había enfadado conmigo
porque había estado cocinando
toda la semana
y no quise comer.
Tampoco quise dormir.
Me había puesto tan delgada
que parecía aquel raíl.
Mira cómo tengo el cuello
–le dije,
mostrándole el pedregal
en que se había convertido
lo que solía callarme.
La habitación que me dejó estaba bien
y, curiosamente, ordenada.
No olía mal
pese a que tenía la costumbre de guardar
anchoas bajo los colchones
y no sé cómo estarían las de debajo del suyo
pero las mías estaban secas y descoloridas.
Iba a marcharme.
Tenía que coger el tren que salió tarde
y sin mí
porque su hijo estaba en las vías.
De ¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?
jueves, 5 de octubre de 2017
¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?
Además de matar a Freud las veces que haga falta, se puede coger un puñado de sueños extraños habidos en noches muuuuy laaaaaargas, y derramarlos sobre un libro para golpear con él la cabeza de Freud y rematarlo por si acaso. Eso es lo que he hecho. Escribir todos esos sueños a la mañana siguiente. Enviarlos a las amigables manos Liliputienses. Ya ha salido de la imprenta la nueva criatura, ya está junto a sus hermanxs.
martes, 26 de septiembre de 2017
Viernes que vienes
Parece
ser que irme será lo mejor para todos, incluida yo misma.
Yo
no tengo pincel. Yo no tengo acuarelas. Yo no pinto nada.
Si
doy un paso, me alejo graciosamente; si doy dos, me despeño.
No
está el horno. No hay para bollos. No está el horno, ay, para bollos.
Éste es el típico verso que se podría eliminar sin problema y veremos a ver.
Año
de nieves. Año de bienes. Año del viernes que vienes.
Me
sé defender de los insultos, pero no de los halagos ni del ya no me acuerdo.
No
tengo ojos. No veo nada. Yo no tengo nada que ver.
Irme
por irme no es igual que soñar por soñar o sufrir por sufrir.
Si
me llaman voy y si me echan me voy y si no me voy porque echo llamas yo.
Dicen
que les falta sitio. Yo quepo en un sobre. ¿Sobro? Sobro.
Siempre
afirmaré que me fui porque quise; siempre, hasta que vuelva.
Que
si quieres arroz. Que tengo dos tazas. Que si quieres arroz, bossa nova.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Cosmopoetizando
Domingo, 1 de octubre, Córdoba.
Ángel Calle coordina una deriva poética en la que intervienen Trashumante, Ana Pérez Cañamares, Bernardo Santos, Pedro Verdejo y Jesús Ge. A las 18:00 h.
Después, tengo el placer de presentar el recital de homenaje a Gloria Fuertes que coordino. A las 21:00 h.
A continuación, concierto de Eskarnia. A las 22:00 h.
Esto me sirve de aviso para vosotrxs y de recordatorio para mí :)
lunes, 18 de septiembre de 2017
Antifaz para miradas cercanas
Me acerco, me acerco, me acerco... y advierto lo cercano
(o cómo la miopía se convierte en una forma de vida)
sábado, 16 de septiembre de 2017
Asuntos importantes
En cuanto sale el sol voy al parque
y me quedo allí.
En el parque trabajo hasta que se pone el sol.
Lo último que hago cada día es contar los insectos.
Lo primero que hago cada día es contar los insectos.
Llevo un maletín para los asuntos importantes que trato.
Visto y huelo bien.
De mi maletín salen flores.
Trabajo en el parque
desde que sale hasta que se pone el sol.
Todo lo repito para que quede claro,
claro,
y porque así nacen las flores.
Trabajo mucho y después tengo que sacarme
la tierra de las uñas.
En primavera no paro.
En otoño me alegro de ser lo que soy
y no barrendera.
No creo en el invierno ni en el verano creo.
Cuando de mi maletín asoman flores secas
es porque tengo
trabajo atrasado.
viernes, 25 de agosto de 2017
Voix Vives 2017
Éste es el cartel del V Festival internacional de poesía Voix Vives, diseñado por Demian Ortiz y protagonizado en esta ocasión por nuestro padrino, Paco Ibáñez. La programación, como todos los años, completísima y trabajadísima, para todos los gustos y para todos los públicos y para todos los momentos de los tres días que dura el festival. Que ustedes lo disfruten. Por allí andaremos. Y correremos. Y bailaremos.
jueves, 24 de agosto de 2017
Vivir junto a una puerta
Vivir junto a una puerta es habitar el ruido. Yo sabía
perfectamente cuándo entraba y salía alguien. Yo sufrí las mudanzas de los
otros. Yo fui testigo acústico de partidos de fútbol que disputaban los niños
allí, contra aquella puerta, y de las palabras que se cruzaban acerca
del tiempo –climatológico y cronológico–
en el umbral. Si hieres a quien más amas, además, te hieres a ti: en ese
momento nada tiene sentido. Yo contaba los coches que se detenían en la puerta
para no dormirme, y sin embargo me arrullaban los martillos. Yo no barría el
portal. Yo vi una vez al cartero mirando al trasluz una carta escrita a mano
antes de echarla en un buzón. De aquella época guardo como recuerdo un pomo, el
de la puerta, no sé dónde lo tengo... Porque prometí cumplir mis promesas, vivo
junto a una ventana, habitando así el silencio, y ya sólo el aire
me golpea. De madera o de cristal, siempre hay una barrera que se interpone
entre mis ojos y la visión. Pero la luna está más cerca y puedo verla, y eso
significa que la suerte viene conmigo.
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