Lo
que se sueña cambia de color (así el lago rosa, el perro verde, el pájaro tan
azul que no se distingue apenas del cielo algunas tardes).
Las abejas que duermen más, meriendan avena o kéfir.
Lo que se sueña no suena, por eso no se recuerda, al despertar, una entonación concreta excepto la del murmullo del agua (el lago rosa, el río amarillo, el mar polícromo) o el de la brisa (algo blanco o similar).
A punto de cumplir dos años, Vera acierta dónde colocar la estrella (el pájaro mutante tan azul que no se distingue apenas del cielo algunas tardes) y dónde colocar el círculo (el perro verde creciendo o similar); hay personas mucho mayores que ella que se lían con esto.
Se acerca la noche más fría en lo
que llevamos de año, qué más da. Mañana habrá sol y pasado ya veremos lo que dicta el sueño.
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