Poetry Planetariat, impulsado por el movimiento World Poetry Movement, ha sacado el número 11. En el enlace se puede descargar el pdf con las colaboraciones que lo componen. Tengo la suerte de andar por ahí. Gracias.
De profesión, Guadiana
Poetry Planetariat, impulsado por el movimiento World Poetry Movement, ha sacado el número 11. En el enlace se puede descargar el pdf con las colaboraciones que lo componen. Tengo la suerte de andar por ahí. Gracias.
Imagínate ser como Bill pero, en vez de a Japón, te corresponde un viaje a Urano por poder llegar a ser comprador habitual de la marca de verdura congelada que acaba de quebrar. Improvisarías un karaoke sobre la marcha. La próxima vez, dentro de algo menos de veintiséis años, lo hacemos así: quedamos en Urano. Nos dejaremos llevar por el tenue girar de sus anillos tenues. Veremos veintisiete lunas. Escupiremos sobre el número cuatro. En el tren en el que viajaremos, se desplazan solas las puertas que separan los vagones cada dos por tres, sin que haya nadie detrás que quiera pasar (para qué pasar, pudiendo quedarse). Y cuando estemos acostumbrados a las bajas temperaturas de Urano, creeremos que en todas partes hará frío. Entonces, en ese momento, nos vamos a Marte. Dejamos caer al suelo nuestros abrigos; en unos segundos ya estarán fritos; en unos minutos, no existen. Vamos allí simplemente para echar la tarde y comprarnos unas gafas de sol. Después, volvemos a Urano. Nuestra piel se convierte en materia de mapa mientras transcurren ochenta y nueve años y podemos regresar. Antes de eso, yo habría cerrado los ojos durante el máximo tiempo posible para comprobar si, al abrirlos, seguirías ahí con la muerte espantada en tu pecho.
El problema, ante la tormenta,
reside en la posición del paraguas:
sin cerrarlo, habría que ponerlo boca arriba,
sentarnos sobre él y, esquivando esas cosas
que normalmente están quietas,
no navegar, no remar,
dejarnos llevar a donde nunca hemos ido
porque llovía demasiado.
Nueva hornada de "No (tan) ángeles" con nuevas portadas. Lo de dentro es lo mismo, recordad (collages de Rrose Sélaby, prólogo de Rocío Cerón, epílogo de Ddrammi Ggiocosi, ángeles y sus movidas por todos lados, La cartonera del escorpión azul manufacturadora, yo pasando por ahí). Lo de fuera es una versión cartonera renovada 2.0. No hay muchos ejemplares pero qué bonicos son.
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Podéis pedir un ejemplar a la editorial (lacartoneradelescorpionazul@gmail.com) o a mí (enviadme mensaje por aquí o por otros medios donde sepáis que me localizáis).
Columpio invernadero, número 2, control remoto que mantiene a los calamares en su sitio para que no redondeen por ejemplo tu frente hasta la pirámide. Estar lejos disminuye la estatura de lo que se va, algo es algo. Ola bajo la cama, peces en la sopa. Otro universo que termina lo que estuviera haciendo sin despedirse. Isla para una mano, brisa para la otra. No me importa escuchar la misma canción varias veces, siempre y cuando la letra sea diferente. Ascendente que me levantas a mí y a quien esté si es que hay alguien más en este campo de lavanda a principios de julio o en Marte.
En El coloquio de los perros aparece esta reseña que he escrito sobre "La eternidad menguante", de Josefina Aguilar Recuenco, obra ganadora del VII Premio Internacional de poesía Juan Rejano y publicada por Pre-Textos.