domingo, 5 de abril de 2026

Sal del mar



El último día que hablé contigo el agua era cálida

y su invitación a entrar en ella,

difícil de rechazar.

Apenas se movían las olas

y que estuviera nublado,

humanizaba a agosto

en el infierno.

La medusa que me picó

era invisible como

la responsabilidad en estos tiempos.

Sentí un latigazo eléctrico,

sentí un manotazo ardiendo.

No me llames más.


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