viernes, 8 de febrero de 2013

En Roma



(Al abandonar un sitio, suelo mirar hacia atrás para comprobar

si me he dejado algo en la mesa, en la barra, en la rama, en Roma.)

 

Olvidaste tu nombre en el cenicero, aún humeante.

Yo me volví, miré, lo vi, y me lo llevé a la boca

para nombrarte bien despacito.

 

(Voy a fingir que estoy en Roma.

Aleteo. Fabrico sombreros de papel)

 

Se me ha roto el cinturón

y no sé con qué sujetarme el ombligo,

¿me lo llevas tú?, y... ¿ también el baúl?

 

(Yo te espero mientras en Roma.

Braceo. Ahogo sombreros de papel.)

 

Te espero posando junto al ojo embalsamado de Fellini,

caminando como un pañuelo en blanco y negro por la cubierta de un barco

hasta que tú te vuelvas, me mires, me veas, y me lleves a tu boca despacito.

 

(Tiene que ser agradable. Hagámoslo.

Tiene que ser en Roma.)
 
 

De "Diario de un ascensor en un bloque de dos plantas con azotea"

sábado, 2 de febrero de 2013

Mi decapitadita


"Fragmentos de una niña decapitadita" acaba de recibir el premio de narrativa convocado y organizado por Ediciones Oblicuas.

Si la cría pudiera, sonreiría sin dientes. Pero no tiene ni cabeza ni vergüenza.

Será editada en la primavera de este año, siendo así mi primera novela (corta) publicada.

Estoy más contenta que un jarrón.

Va el enlace donde aparece la noticia (breve) del premio:

http://www.edicionesoblicuas.com/noticias.php?noticia=20

sábado, 26 de enero de 2013

LXXIX





¿Cómo explicar
que a veces necesito callar la voz hablada
y hablar con la voz escrita?
Mi voz hablada puede circular sin frenos
y atropellar a mi pensamiento.
Mi voz escrita es mi palabra cierta,
mi alma a fin de mes:
alguien opinará que pobre,
yo sostengo que desnuda.


viernes, 11 de enero de 2013

Tu lista accidental: enero


He aquí la lista que Mi paraguas sandinista ha preparado para este mes, decantándose esta vez por la música electrónica, y a la que se puede acceder a través de este enlace.

Debajo de estas líneas, el pez que dibujó mi sobrino Rafa, el cual... sonríe.


domingo, 6 de enero de 2013

Desde que el Danubio pasa por Neptuno





Desde que el Danubio pasa por Neptuno,

boquerones y sardinas frecuentan ríos de Cristasol,

en cuyo fondo dormita Merlín, ahogado,

mordiéndose su cianótica lengua.

Las hadas, sin embargo, eligen

el suelo de las piscinas para hibernar,

arropadas por banderas de la CEE.

Los arándanos bailan el blues de la Atlántida

sobre el lomo de las ballenas eléctricas.

La flor del lino

se cristaliza en

azulejos para sanitarios.

El roquefort sabe a cobalto, suave.