martes, 28 de marzo de 2017

Narcolepsia



 Otro rescatado del baúl de lo que dije en otros tiempos


Aparecer, desaparecer.
Vestir el espíritu con aroma de vainilla o tergal.
No complicarle la vida a nadie.
Las mañanas de niebla me miro en el espejo y no estoy,
mi reflejo se reduce a una nota
–que dice que he salido un momento–
y una radiografía de pulmones dañados.
Me desconozco.
Me toco el pelo mientras dibujo en el suelo,
con los tacones, una calabaza de Halloween;
después la borro con la lengua.
Como miembro activo del público
te dedico milibares de ovación anónima,
aunque se me cierren los ojos al abrirlos y verte.
Créete que no existo, así se explica
que me marche sin decir adiós
por la puerta de salida de los sonámbulos.
He perdido esa foto en la que, detrás de ti, 
asomo yo, en un hueco donde no podría caber
de no ser microscópica e invisible.
Anoche me escuché llegar no porque oyera mis pasos
sino por el arrastrar de las cadenas.
Entonces pude dormir.
Hoy alego narcolepsia para no atender tus llamadas.
Pregúntales por mí a los restauradores de colchones.
Ellos sí saben quién soy, te dirán cuánto me odian.

lunes, 13 de marzo de 2017

A la posteridad


Avisaron que venían y te ensañaste con una pregunta: ¿Por qué, por qué, por qué…? Habías publicado libros, eras ilustre. Creías que eso sería suficiente para pasar a la posteridad. Llegaron. Bombardearon tu mundo y el de los demás. Destruyeron las bibliotecas y las librerías. Destruyeron todos los lugares donde había libros tuyos y donde no; destruyeron tu casa con tus manuscritos y tu ordenador, destruyeron tus plazas y tus bares. Bombardearon los nodos de comunicaciones y los centros de almacenamiento y distribución de la información: de nada sirvió que tuvieras una copia de tus escritos en la nube: destruyeron la nube. No ha quedado rastro de tu obra, no hay ninguna prueba física ni virtual de que hayas dedicado tu vida a la escritura. Están aquí, a tu lado, te van a degollar. Y en el futuro, si es que hay futuro, nadie sabrá cuánto, cuánto, cuánto escribiste sobre ti.

jueves, 2 de marzo de 2017

Cereal




Echó los cereales en el tazón de leche.
Los movió, los movió, los movió.
Se fue el sol y vinieron las bombillas.
Los hundía con la cuchara hasta el fondo.
Todavía no –decía.
Llegó el otoño y se fue, impuntual como siempre.
Les falta un poco –cantaba.
Pasó la quinta guerra mundial y un perro detrás.
Ahora –dijo.
Los cereales eran tan finos y translúcidos
como sábanas para peces.
Así es como le gustaban.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Centrifugados vuelve a la carga (frontal)

La tercera edición de Centrifugados se celebra este próximo fin de semana, del 24 al 26 de febrero, en Plasencia. Podéis ver el fantastiquísimo programa aquí, y escuchar la entrevista que hizo al respecto Olga Ayuso a José María Cumbreño en el programa de Agitación y Cultura, aquí. Os esperamos con los libros abiertos :)

domingo, 19 de febrero de 2017

Piscina o ventana



 A Eva Hidalgo

Estaba escribiendo una columna
o un carril:  algo estrecho.   Eva
saltaba y saltaba  pero no podía 
verla porque  las columnas   son
opacas    y     los   carriles   son
independientes   y  además,  no,
no   tienen   orejas.   Eva quería     
decirme “hola”  y  contarme una 
historia y entonces le di de comer anchura
a la columna o al carril, y le di luz y espacio
a la columna o al carril y la hice no rectangular sino cuadrada,
es decir, que de ser columna independiente pasó a piscina llenita de palabras, 
y de ser un carril opaco pasó a ventana traslúcida y entonces fue cuando vi a Eva en el bordillo. Escuché cómo me llamaba y la invité a saltar y eso hizo: saltar. Eva saltó sin saber si lo hacía a una piscina o a una ventana pero, fuera lo que fuera, era transparente y ancha, y tenía un montón de palabras. Ya en la piscina, Eva no era Eva sino su historia. Y su historia  nadando  era  la  amplitud  y  era el verano.