Si la luna fuera un rayo, cambiarían muchas cosas. La gente no se suicidaría más en agosto y en diciembre, sino que se suicidaría a lo largo del año con la misma intensidad. Si la luna fuera un rayo, nadie se embelesaría contemplándola desde abajo. Las fases no se diferenciarían según el grado de curvatura, sino por el nivel de encrespamiento del rayo y teniendo en cuenta hasta qué profundidad desciende la punta, hasta qué infierno, con qué línea de metro guarda correspondencia. Si la luna fuera un rayo, no habría tantos poetas.
lunes, 1 de agosto de 2016
sábado, 23 de julio de 2016
sábado, 9 de julio de 2016
Previo aviso
Tú me llevabas de la mano
por entre las piedras.
Eran las ruinas más bonitas
que había visto nunca.
Aquí viviremos,
me dijiste.
Yo estaba embelesada
con el carácter dorado
de las salamanquesas.
martes, 21 de junio de 2016
El vertedero
El
vertedero se extiende como la alfombra que la colina no quiere pisar. Aquí uno
se puede cortar, o caerse, o asfixiarse, o abandonarse al llanto. Aquí se tira
lo que no quiere nadie, sirva o no sirva, viejo o nuevo, blanco o negro, y
hasta trozos de amor se pudren reptando. Alguien bordea el vertedero en
bicicleta. Silba.
De Ciudad girándose
miércoles, 15 de junio de 2016
La felicidad según un círculo
Pero la misión de los niños era
correr dando vueltas
y su felicidad consistía
en no llegar a ninguna parte.
La imagen es de Sarah DeRemer. Más en http://www.sarahderemer.com/
domingo, 5 de junio de 2016
Serena
Eché a andar
y andar y andar y pasé una semana, un mes y medio, siete años andando sin otro fin que el de andar y andar y andar. Mientras andaba y
sacrificaba sillas de palabra se me murieron las plantas, claro, se me murieron
los peces, se me murieron las nubes bajas. Se me rompieron las fresas y las dejé para que se las comiera alguien que fuera la primera vez que
veía una fresa rota y no concibiera comérsela y, al hacerlo, no se concibiera sin
haberlo hecho. Siete años estuve andando, no un mes y medio ni una semana, y me
sorprendió cómo habían cambiado en ese tiempo los demás y, entre los demás, yo.
Siete años estuve andando y dedicándome exclusivamente a andar alejada de los vicios
incluido el de la serenidad y, cuando me cansé de andar, quise contar lo que
había visto pero para qué.
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